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19 de abril de 2017

Biblioteca aérea (parte 1).

Compré una sierra ingletadora ¡por fin! y para estrenarla retomé el proyecto de una biblioteca aérea para el dormitorio de mi hija. 


El aparato funciona muy bien y tiene muchas funciones. Además de cortar a inglete corta a bisel y el brazo telescópico le permite trabajar sobre piezas más anchas que las sierras de brazo fijo.

Pasando al proyecto, esta es la lista de materiales:
  • 4 tablas de eucalipto finger jointed, 80 x 25 x 2,2 cm.
  • 3 tablas de eucalipto de 90 x 2,2 x 1,2 cm.
  • Restos de pino/eucalipto para hacer las escuadras de soporte.
  • Tornillos c/n.
  • Pegamento para madera.
Por supuesto la madera o compensado que se use es elección de cada uno. Yo conseguí esos restos en una barraca de maderas y como me servía el ancho para este trabajo las traje a casa.

Ahora las herramientas:
  • Sierra circular (ingletadora o de mano).
  • Sierra caladora.
  • Taladro.
  • Lijadora de banda.
  • Garlopa o cepillo.
  • Formones.
  • Destornilladores.
El primer paso es cortar con la sierra las tres tablas verticales al mismo largo, y hacer lo mismo con las tablas que serán los estantes. Como se ve en las fotos los bordes de la madera están desparejos y al rectificarlos con la sierra podemos usarlos como referencia para trazar líneas con escuadras, etc.



Teniendo los estantes cortados a la medida requerida vamos a hacer las muescas para las tablas verticales. Estas tablitas tendrán dos funciones: sostener los estantes y se fijarán a la pared con tornillos y tacos.


Para las muescas usamos el procedimiento que ya mostré en otros proyectos. Dibujar la muesca del ancho de las tablas verticales y la profundidad deseada, cortar con la caladora en forma de peine y limpiar los sobrantes con formones dejando bien pareja la entrada.

Las tres fotos siguientes muestran el proceso y la primera prueba de calce en seco, calzando de canto las tablitas verticales en los estantes.




Hecha la prueba del calce cambié de opinión y decidí encastrar las tablas verticales a lo ancho y no de canto, así que tuve que agrandar las muescas en los estantes. Antes de hacer eso emparejé el espesor de los mismos con la garlopa o cepillo de carpintero, para dejarlos lo más liso posible y que los libros no se estén volcándose y cayéndose.


Para emprolijar el trabajo de la garlopa y preparar los estantes para el sellador y la pintura, lijé con papel de grano medio y la lijadora de banda. En la fotografía siguiente se aprecia la diferencia entre la mitad izquierda ya lijada y la mitad derecha todavía basta.

Este paso es fundamental para que la madera absorba en forma pareja el sellador y la pintura no forme charcos en las depresiones ni se corra en las elevaciones, dando un color parejo.


Y finalmente la prueba del armado en seco de toda la biblioteca. Para la próxima entrada espero tenerla terminada y colocada en la habitación.


Hasta la próxima publicación.