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22 de abril de 2026

Biblioteca de terciado.

Hola lectores.

Siguiendo con el amoblamiento de mi oficina, les presento la biblioteca que hice en terciado de 18 mm donde están los libros que todavía tenía en cajas por el suelo.

Materiales

  • Dos piezas de terciado de 18mm 190×28cm (laterales)
  • Cuatro piezas de terciado de 18mm 78×28cm (estantes)
  • Dos piezas de terciado de 18mm 82×28cm (techo y piso) 
  • Cuatro piezas de pino 2×4 de 10cm de altura (patas)
  • Moldura de media caña de 20mm x 3m, tres piezas
  • Una tabla de pallet de 78cm de largo (costilla)
  • Tornillos para madera ⌀ 4,5mm de 5cm
  • Peine de clavos s/cabeza de 3cm 
  • Pegamento para madera
  • Nogalina en polvo
  • Barniz natural semibrillo
  • Aguarrás mineral

Herramientas

  • Clavadora eléctrica
  • Taladro eléctrico
  • Atornillador a batería
  • Broca para madera 3mm y5 mm
  • Prensas esquineras
  • Pincel

Procedimiento

Como la biblioteca iba a ser muy alta la armé en el suelo para tener comodidad y que fuera más sencillo mantener la piezas estables con las prensas. Empecé presentando los laterales con los estantes para que estuvieran paralelos. Con las prensas esquineras me aseguro que los ángulos con los estantes, techo y piso sean de 90° y que los laterales están colocados correctamente.

El suelo y el techo de la biblioteca son más anchos que los estantes porque éstos son interiores, en cambio el techo se apoya en los bordes de los laterales y éstos se apoyan en la pieza del suelo, se sujetan con tornillos desde arriba y abajo respectivamente, no desde los costados como los estantes.
Si amplían la foto de abajo se ve lo que acabo de explicar.

Como verán los estantes son todos de diferente altura, se llaman "estantes graduados" y los adapté para los artículos que tengo que guardar en ella. El más alto es el de abajo con 45cm y el de arriba es el más bajo con 26cm.

Le agregué una costilla hecha con una tabla de pallet de 10cm de ancho por 1,5cm de espesor para evitar los movimientos hacia los costados. La sujeté con pegamento y tornillos: dos desde arriba y uno de cada costado.

Las patas de pino de 2×4 y 10cm de altura las corté con la sierra ingletadora dejando la base en 7cm y la cara en el encuentro de 10cm.

Para embellecer el mueble tapé los bordes del compensado con molduras de pino que teñí con nogalina en polvo disuelta en agua. Las pegué con cola de carpintería y clavé con clavos sin cabeza y clavadora eléctrica

De frente usé media caña y en los costados moldura rectangular ambas en 20×10mm, así dejé ocultos los bordes del terciado y los tornillos de los estantes.

Por último una pasada de lija 220 a todo el mueble, una mano de barniz rebajado con 40% de aguarrás, a las 3 horas otra mano rebajada con 10% de aguarrás y 20 horas más de secado.

Al otro día la entré y cargué con libros y otras cosillas, y a la basura fueron cuatro cajas de cartón que ya cumplieron su misión.




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26 de marzo de 2020

Torre para gatas (y gatos).

Hola lectores.

Como sabrán estamos aislados voluntariamente tratando de cortar la cadena de contagios de la ya tristemente famosa pandemia Covid-19.
Como estoy trabajando desde casa me he hecho algún rato para encarar la versión 2 de un proyecto que ya intenté y no había salido bien.

Es una torre para mis gatas, porque les gusta la altura y estos artefactos son muy populares en las veterinarias y tiendas dedicadas a las mascotas. ¿Y quién soy yo para discutirle a las veterinarias y tiendas de mascotas? Así que sin más que agregar, vamos al asunto.

Materiales

  • Terciado (triplay) o MDF de 39×33 cm y 18 mm de espesor, tres piezas.
  • Madera de 1×2'' cepillada, dos piezas del alto que se desee la torre. 
  • Madera de 1×2'' o restos del largo de los estantes (39 cm), dos piezas.
  • Recortes de fieltro o moquette.
  • Tornillos de 5 o 6 mm y 2''.
  • Pegamento para madera.
  • Protector para madera.

Herramientas

  • Sierra circular.
  • Sierra caladora.
  • Taladro.
  • Lijadora orbital.
  • Cepillo (garlopa).
  • Engrapadora.
  • Prensas de gatillo.
  • Escuadra rápida.
  • Broca (mecha) de 3 mm para madera.
  • Destornillador.
  • Lápiz.

Procedimiento

Empezamos cortando con la sierra circular las piezas en los tamaños que vamos a usar y lijándolas con la lijadora y papel grano 120 o poco más, menos no porque es muy grueso y para otros usos. Tu torre se adaptará al espacio disponible en tu ambiente, la única restricción sine que non es que en cada estante debe caber un gato acostado, queremos que las amigas estén cómodas.


Hay que hacer los agujeros piloto para que los tornillos no rajen el pino ni los estantes, pero para eso es necesario ubicar las piezas con precisión porque si los orificios no coinciden exactamente con los tornillos en cada estante y de cada lado el armado será imposible.
La parte siguiente fue la más difícil de hacer solo, es difícil sin una morsa mantener quieto un estante sobre uno de sus cantos.


La manera de hacerlo es perforar las patas y colocar los tornillos con la punta sobresaliendo 2 o 3 mm, para usarlas como marcadores. Luego se presenta sobre el canto de la tabla del estante, de modo que las puntas se apoyen a la mitad del espesor.
Mi tablero tiene cinco placas así que las puntas tocan en el tercero, contando desde arriba o abajo, da igual. Con la escuadra se ajustan listón y estante para que queden perpendiculares y se le dan dos a cuatro golpes de puño sobre los tornillos para marcar en dónde perforar los estantes.
Todo ello ilustrado en la foto anterior.


Nótese que los estantes inferior y medio estás decentrados, cada uno sobresale para un lado 9 cm. Es para darle una forma escalonada y que las mininas puedan subir y bajar, si estuvieran alineados no tendrían como transitarlo.
Y ahí la ven de pie todavía sin los estabilizadores.


En la foto anterior, los estabilizadores cortados con caladora de otro trozo de triplay. Recuerden lijar las piezas que cortan, así eliminan astillas sobre todo en los bordes.
Para unirlos primero marqué el centro del estabilizador y el de la pata, para alinearlos correctamente, y los pegué con cola de carpintería. Con la escuadra rápida los escuadré (vale la redundancia) para que quedaran perpendiculares a las patas y sujeté con las prensas. Cuando se secó una hora después, los perforé y atornillé.


A continuación emparejé las bases en la parte de abajo con el cepillo eléctrico para que no tiemble cuando las gatas salten para subirse, si no se asustan y no lo vuelven a usar. También apliqué la protección para madera, en este caso esmalte natural en spray.



Último paso, darle confort con los trozos de fieltro. Recorté rectángulos para cubrir los estantes y sujeté con grapas en "U" y la clavadora/engrapadora eléctrica, una gran herramienta que me salvó de comprar un compresor.


Y hecho todo el proceso (que incluye el sacado del protector fuera de la casa) la llevé a su lugar en el comedor, donde casi enseguida tuvo su inauguración con una usuaria satisfecha.


Y por hoy es todo queridos lectores. Extremen precauciones, cortemos el contagio y hasta la próxima publicación.



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9 de septiembre de 2018

Mi horno a leña de tanque y ladrillos, capítulo 1.

Hola lector.

En la entrada de hoy presentaré la primera parte de un proyecto que no es carpintería pero me está gustando muchísimo. Como casi siempre me sucede no encontré un único plan que satisfaciera mis gustos y necesidades así que hice el mío con partes de los de otros, como un monstruo de Frankenstein, que dejo aquí por si alguien llega hasta él y le sirve.

Soy cocinero aficionado y desde que empecé a meterme en el tema cocina a través de libros, programas de TV y youtube, escucho hablar maravillas y loas de los hornos a fuego de leña. Pues bien, tenía en mi pequeño patio un trozo de mesada sin usar y decidí hacer uno.

Como no soy constructor ni dispongo de mucho tiempo, busqué decenas de maneras y dí con un método que me resolvió los dos problemas a la vez: usar un tanque de 200 litros como cuerpo del horno, que ahorra muchos ladrillos y al tener 90 cm de altura cabe acostado en mi mesada de 96 cm de profundidad.

Materiales:
  • Tanque de 200 l que haya contenido alcoholes o aceites comestibles.
  • Termómetro con sonda para horno (opcional pero queda súper pro).
  • Ladrillos refractarios.
  • Cemento refractario.
  • Lana roca.
  • Salida para estufa con tiraje regulable.
  • Caños para chimenea.
  • Azulejos, lozas u otro adorno para la fachada (opcional pero queda súper coqueto).
Herramientas:
  • Amoladora angular o sierra.
  • Taladro.
  • Discos de corte de amoladora, para metal y para mampostería.
  • Broca para metal de 10 mm.
  • Máscara protectora facial. 
  • Guantes anticorte.
  • Cuchara de albañil.
  • Marcador tipo drypen.
  • Nivel.
  • Regla.
  • Escuadra.
  • Alicate.
  • Tijeras.
Como siempre que usamos una amoladora es obligatorio usar protección facial completa, las esquirlas del metal cortado y del disco que se va desgastando están arriba de 100 grados y son filosas, causan mucho daño en ojos y músculos de la cara, en Internet pueden buscar ejemplos y traten de no convertirse en uno de ellos.

Para manipular la lana de roca es obligatorio el uso de guantes, si son anticortes mejor por la malla metálica, si no al menos unos de descarne. Este material causa microcortes en la piel y se mete debajo en minúsculas astillas que no se pueden sacar y arden, pican y causan alergias.

Hechos los avisos de seguridad, vamos a la construcción en sí.

Siempre empiezo dibujando un boceto de lo que quiero hacer. Eso me ayuda a clarificar las ideas, los métodos que voy a usar, los materiales y herramientas que voy a necesitar, los pasos del plan y a prever las dificultades que voy a tener que resolver antes de encontrármelas en el trabajo. Acá va el plan escrito.


El siguiente paso fue conseguir el tanque. Yo compré uno aquí en Montevideo por $ 370 (aprox. U$S 12) que había contenido alcohol etílico y estaba lavado y en impecable estado.


En una fábrica de artículos refractarios para construcción (COMACO) compré ladrillos y cemento refractarios. Es importante usar este cemento porque el horno va a pasar los 300°C y el cemento común no soporta esas temperaturas, se resquebraja y desarma todo. El refractario es más caro pero así podré usar mi horno más de una vez.

Quería una boca de 50 cm de ancho y calculé que con veinticuatro ladrillos el piso quedaría con las dimensiones adecuadas. Pegué los mismos con el cemento sobre una mesada de hormigón que encima tiene mármol y ya estaba en el patio de la casa cuando nos mudamos.


Si nunca pusieron ladrillos les aviso que va cemento abajo de los del piso para poder emparejar la altura e inclinación de las caras de arriba, ya que hay variaciones mínimas entre los espesores de cada ladrillo y las mesadas de apoyo no suelen estar parejas.
Entre cada par de ladrillos hay ½ cm de cemento para unirlos entre sí. El secado del material lleva 24 horas como mínimo.


Al tanque le corté una sección para que se apoyara sobre el piso sin rodar y a la vez me diera el ancho de la boca del horno. Con una regla y marcador dibujé una línea de 50 cm sobre la cara circular superior, para cortar la sección de esa cara que tenía el tapón de plástico. El plano dice 52 cm pero decidí dejarlo en 50.

La línea de 50 cm es la base de la tapa, mi plan era ponerle bisagras en el corte de arriba y abrirla al revés que los hornos convencionales. Ese plan cambió en la herrería y se verá en el próximo capítulo.


El círculo punteado marca la posición para el termómetro con sonda que se ve aquí abajo.


Luego con escuadra y regla tracé líneas perpendiculares a la primera en el costado del tanque y finalmente en la cara circular opuesta uní los puntos de llegada para hacer la línea espejo de la primera.

Trazadas las líneas de corte, llené el tanque con agua para que sacara cualquier vapor de alcohol restante y corté por las líneas marcadas con la amoladora angular. De modo que el tanque quedó con un agujero rectangular longitudinal de 50×90 cm. Abajo se ve el tanque cortado y también presentado sobre el piso de ladrillos.


Aquí está la herramienta de corte, mi amoladora angular, una herramienta utilísima. Vean que el primer disco que usé quedó bastante gastado, tuve que reemplazarlo para poder cortar la última parte y los cortes siguientes.


Como me pareció que los hornos de barro son un poco más altos de lo que me estaba quedando, tiré una hilada sobre el piso formando un borde en los laterales y atrás, aunque creo que no era necesario la forma final será más armónica. El borde contra el muro lleva medio ladrillo nada más así que que corté uno a la mitad en sentido longitudinal con... ¡sí! La amoladora angular, nuevamente, ahora equipada con el disco para mampostería diamantado.

Para que fuera tomando forma de horno le corté una boca curva y le coloqué en la chapa el termómetro en la posición aproximada en que quedará cuando esté la puerta instalada.


Con el tanque en el piso le tendí encima la lana de roca para cortarla a la medida. Con las tijeras se corta la lana y con el alicate la malla metálica que trae y le da estructura. Se debe recortar de modo que el tanque quede forrado atrás y de izquierda a derecha, el frente no porque no abriría la puerta. Para mi tanque cortado compré 1,5 m2 de lana de roca, porque viene en 1m de ancho y la cara curva (el "lomo") de mi tanque quedó en 1,20 cm.


Con el resto de la lana y cemento refractario revoqué la parte de muro medianero donde se apoyará el horno, que es de cemento común, así no se romperá y evito futuros problemas con mi vecino.

Por último abrí en el tanque la salida hacia el tiraje y la chimenea. Es importante que el tiraje sea regulable porque se debe mantener cerrado para calentar el horno eficientemente y se abre para empezar a cocinar y controlar la temperatura. La salida es un cuadrado de 15×15 cm que corté por las diagonales, sigue foto.


También hay que agujerear la lana de roca para dejar la salida despejada.

Para ver el progreso del trabajo y buscar posibles errores a corregir presenté todo lo hecho y le puse una lámpara adentro.


Y por último encendí un poco de papel de diario por puro gusto de ver arder fuego dentro y salir el humo de mi horno. Vean que así como está con la lana floja, sin cemento ni ladrillos alrededor, el termómetro llega casi a 90°C lo que me deja muy esperanzado de las temperaturas que alcance cuando esté pronto.


Como anécdota, el termómetro venía en un paquetito con 10 reglas. Las dejo acá porque algunas tienen cierta gracia.


Ahora estoy esperando que el herrero haga y coloque la puerta para poder terminarlo y publicar el segundo y último capítulo de este trabajo, así que será hasta la próxima publicación.

Y como siempre, gracias por pasar por mi blog.



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22 de julio de 2018

Cama (rápida y desprolija) para mascotas.

Hoy está muy frío para estar afuera, hay 6°C y no está el clima para hacer exteriores. Así que ataqué un proyecto bastante rápido de hacer que tenía baja prioridad pero salió hoy: una cama para mis dos perritas.

Materiales:
  • Espuma de colchón picada.
  • Fieltro, moquette u otra tela gruesa.
  • Madera o MDF sobre la que quepan las mascotas. 
  • Restos de madera de 1″ a 2 cm de espesor.
  • Clavos de 30 mm.
  • Grapas de tapicería.
  • Papel de lijar.
  • Pegamento para madera.
Herramientas:
  • Clavadora/engrapadora.
  • Sierra caladora o serrucho.
  • Lápiz.
  • Regla.
  • Tijera.

Empecé por medir sobre la pieza de MDF (foto de arriba) el tamaño de fieltro a cortar y lo recorté dejando bordes para envolver los cuatro lados. La idea era engrapar uno de los lados angostos y parte de los dos largos formando así un bolsillo para rellenar con la espuma picada, y luego cerrarlo con grapas terminando la cama.
De los dos colores que tenía elegí el gris porque el piso es verde y era el que hacía mejor juego. Cuidado porque el fieltro tiene un lado liso pero muy áspero y otro más suave, el que va para adentro es el liso y áspero quedando el suave como superficie de la cama.


Abajo se ve la espuma picada que compré en una colchonería y en la foto siguiente, el bolsillo que estaba rellenando con el picadillo. Con una varita de madera lo iba empujando hacia abajo y amontonando para sacar el aire entre medio y que entrara más cantidad del picadillo.



Finalmente llegué al tope y cerré el bolsillo de fieltro y MDF. Para plegar las esquinas más fácilmente recorté ángulos de 45°, así evité trabajar con dobleses ya que el fieltro es duro y difícil de plegar. Puse las grapas con 6 a 7 cm de distancia entre ellas, no fui muy prolijo pero estaban avisados desde el título.


Una vez engrapados todos los lados coloqué las patas. No son más que cuatro tacos de 2 cm de espesor que recorté de una tabla de 2x4″ con la sierra caladora. Su único propósito es que la cama no esté contra el suelo para evitar el frío del mismo. Para sujetarlas les puse pegamento para madera y tres clavos de 30 mm con la clavadora, y listo.


Para que no rayen el piso se debe lijar los bordes de las patas con lija gruesa o pegarles trocitos del fieltro (patines). En la foto inferior se ve a las usuarias estrenando su cama nueva, ¡se quedaron ahí sin moverse al menos dos horas!


Y eso es todo por hoy, será hasta la próxima publicación queridos lectores.



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27 de junio de 2018

Soporte para lámpara piloto.

Hola lectores.

Quiero presentar a la nueva integrante del elenco de mi taller: una clavadora y engrapadora eléctrica, valor U$S 117 aproximadamente. Carga hasta 100 clavos desde 15 a 32 mm y calibre 18 o 100 grapas de tapicería, y funciona muy pero muy bien. La quería eléctrica para no depender de cartuchos de gas que van perdiendo presión, ni compresores ruidosos que valen más de 300 dólares y llevan mucho mantenimiento.


Este es un segmento del peine de clavos que lleva, venían 100 de 1″ con la máquina para empezar a usarla inmediatamente, cosa que hice.


Y el proyecto inaugural fue muy básico y sencillo: un soporte para la lámpara piloto que uso en el patio donde trabajo.

A un trozo de tubo roto de una escoba lo corté con sierra de arco a 1 m de largo y lo pinté con antióxido con convertidor color gris, para parar la oxidación que tenía y protegerlo de la intemperie.
De un trozo de MDF de 20 mm de espesor corté una pieza de 14x14 cm y la otra quedó de 17x14 cm. A la primera le hice un agujero en el centro con el taladro y la broca Forstner de 25 mm para pasar el tubo y la uní con pegamento para madera y cuatro clavos (¡con la clavadora nueva!) centrada sobre la pieza grande.
Abajo, las herramientas y materiales que estaba usando en el momento.


Luego preparé cemento epóxico de dos componentes en el hueco del MDF e inserté el tubo, rectificando la posición con escuadra para que quedara vertical. Y por último rellené con piedras el tubo, unos 20 cm de altura para que le hicieran de contrapeso en la base. Le voy a agregar más pedregullo y cemento epóxico para que rellene los huecos y quede bien firme.


A las 17:00 cuando empezó a bajar la luz natural en el patio, puse el soporte con la lámpara piloto, que tengo equipada con un LED de 9 W de luz blanca natural o neutro, ni cálida ni fría. Y abajo se ve el proyecto terminado y en funciones.


La mesa que se ve a tu izquierda es el próximo proyecto a publicar y que no voy a adelantar ahora, pero está en la última etapa y es la próxima publicación.

Hasta entonces.



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