11 de abril de 2021

Bokken (espada de madera japonesa).

Hola lectores.

Hoy les traigo uno de los trabajos más complicados que encaré desde que trabajo con madera. Pare hacerlo tuve que ampliar mi taller con una argallera o escochebre (que en Uruguay llaman incorrectamente "bastrén") y una morsa, y además fabricarme la mesa para instalarla[1].

El trabajo fue una bokken: una espada de madera usada en artes marciales japonesas como Kendo y Aikido (boku = madera, ken = espada). Lograr la curvatura tan característica de los sables japoneses es difícil, pero todo el trabajo está lleno de detalles que lo pueden arruinar. Sí: arruinar, si falla un paso hay que tirar la pieza y arrancar desde cero, no se puede remendar.

Sucede que no hay material suficiente para corregir un error, ni se puede cortar un segmento y rellenarlo, rebajar de más de un lado es fatal, etc. Es un trabajo en que cada tarea que se hace tiene que estar claramente planificada de antemano: qué se va a hacer, en qué parte y cuál es el resultado al que se quiere llegar.

Vamos a ello.

Herramientas

  • Garlopa eléctrica (o manual)
  • Sierra caladora
  • Lijadora de banda 
  • Escofina para madera
  • Formón
  • Bastrén
  • Chancla
  • Cinta métrica
  • Escuadra
  • Cuerda
  • Lápiz

Materiales

  • Madera >100 cm (101 cm de cedriño en este caso)
  • Papel de lijar granos 100 y 120
  • Aceite protector para madera (de lino en este caso)

Las medidas de una bokken son las mismas de las katana, y hay de varios tipos. El mínimo del largo son 90 cm y yo la hice de 101 cm. El espesor de las bokken estándar es de 30 mm y usé esa misma medida. Y la altura de la espada en el cabo, que es la parte de altura uniforme (se va afinando hacia la punta imperceptiblemente) es de 40 mm también.

El trozo inicial de madera era cedriño de tamaño suficiente para cortar la bokken. Abajo se ve recién cortado y al natural.

La curvatura tan característica se hace con un radio de 2,5 cm. ¿Cómo se hace para obtener el arco de 2,5 cm de radio? Yo usé un método complicado: hilo, lápiz y el portón de rejas de mi casa. En una punta puse el lápiz enrollado (para poder ajustar el largo) y la otra punta la até al portón. En la madera marqué tres puntos: dos en una línea paralela al lado largo, el tercero va al medio de esos dos y 2,5 cm más arriba de la línea de esos dos.

Entonces, con la madera en el piso y el lápiz con la cuerda enrollada, fui tirando arcos desde el punto del medio hacia los lados. Si el arco quedaba por dentro de los puntos (un arco muy cerrado) alejaba la madera un poco y soltaba cuerda del lápiz, para trazar un arco más abierto. Así fui probando hasta poder trazar un arco que uniera los 3 puntos.
Este es el método más difícil.

Es más sencillo con clavos y chapa flexible. Se clavan los tres clavos donde yo marqué los tres puntos. Luego con una chapa delgada y flexible (como duraboard) se calza entre los clavos curvándola en el medio, y se dibuja la línea sobre la madera.

Una vez que logré dibujar las líneas, recorté la pieza a caladora. Precisé de bastante paciencia porque es una madera bastante dura y todo el corte es a lo largo de una curva. Avancen lento en el corte, no apuren a la máquina porque seguramente la quemen.


Luego de la sierra caladora, tuve que pasar mucha lijadora de banda con papel grueso para emprolijar el perfil, cuidando siempre de no aplanar la curvatura que tanto me costó conseguir. Cuando había que remover mucho material para acercar la forma al arco que había dibujado, le pasaba escofina y luego la lijadora para alisar la madera. A continuación, la pieza después del proceso (ya se iba pareciendo).

Cuando me satisfizo la curva en el lomo y en el filo, rebajé los costados con la garlopa (cepillo eléctrico) hasta lograr 3,2 cm de ancho. Y ahí llegué a un alto, más bien quedé estancado, más de dos semanas porque me faltaba una herramienta: un bastrén. Me costó muchísimo conseguirlo, parece que ha caído en desuso aunque sea una herramienta básica en carpintería. Pero tras mucha búsqueda compré (¡conseguí!) el dichoso bastrén y pude seguir.

Otra característica de las bokken es el perfil al mirarlas de frente, también llamada sección de corte transversal. Hay varios, antiguos y modernos. Yo escogí el hiramine, que muestro abajo con las medidas oficiales. Si esta imagen tiene derechos, me avisan y la bajo, pero creo que no tiene.

Con mi compás abrí un arco de 8 mm y dibujé sobre el lomo las líneas a 8 mm desde los bordes hacia el centro, así quedan los 14 mm de lomo al medio, como muestra la imagen. Luego abrí el compás 15 mm y dibujé las líneas laterales.

Del lado de abajo, donde estaría el filo si fuera una espada de metal, tracé una línea al medio de la pieza, hacia la que debo acercarme manteniendo el perfil curvado de la cara lateral, como se ve en la imagen superior.

¿Por qué a compás? Porque la punta del compás sigue la curvatura de la madera, y la línea dibujada replica esa curva, corre paralela al borde de apoyo del compás.

Para poder empezar los rebajes diagonales del lomo, abrí entradas para el escochebre usando el formón contra lo que será el cabo. Abajo se ven las entradas en el lomo (izq.) y en el costado (der.) de la bokken.

Rebajé varios días sin tener morsa, sujetando la bokken apretada en mi cadera y la pared. Por eso la punta se ve en las fotos siguientes sin cepillar. No podía llevar el cepillo a rebajar la punta que estaba contra la pared, se chocaba el cepillo y no podía pasar de largo.

Después de pasar el escochebre varias horas y varios días, midiendo muchísimas veces a ojo (ya dije: no hay margen para errores), siempre afeitando la madera, con el filo apenas saliendo acercándome a las líneas que dibujé, obtuve este resultado.


Entonces, ante la imposibilidad de avanzar sin tener una morsa, compré una. Cuando quise instalarla, no tenía mesa donde atornillarla. Entonces me fabriqué la mesa que puedes ver en este mismo blog, arriba dejé el enlace.
El avance a partir de allí fue notable, y se puede apreciar en las tres fotos siguientes.




Cuando había rebajado con argallera casi la totalidad de lo que quería remover, empecé a emparejar con la chancla. Así podría hacer una revisión de detalles, errores, zonas donde faltara trabajo, etc.

Fueron varias cosas las que encontré para corregir, tuve que volver al cepillado más grueso y luego el fino tres o cuatro veces más, en zonas que me parecía que no estaban del todo bien.

Revisé: la curva del filo, en varios ángulos, del cabo hacia la punta y al revés. La curva del lomo de igual manera. Las líneas laterales que le dan el perfil hiramine, que corrieran siempre paralelas al lomo. El ancho y la altura del cabo, que fuera parejo en todo el recorrido. La simetría del cabo visto desde atrás, desde arriba y abajo. La simetría del "filo" desde arriba, desde abajo y en la punta. Que el centro de la curvatura siga al medio de la bokken, porque al cepillar de más podemos correrlo hacia el cabo o hacia la punta. El agarre del cabo, que no se sintiera mucha presión en una parte y poca en otra, lo que indicaría irregularidad en la forma. Etc.

Como dije, son muchísimos ítems a revisar y no son detalles, es un error pensar eso. Son lo esencial de un trabajo bien hecho para cualquier fabricante de bokken, porque es lo que las hace ser eso y no otra obra. Si no cumple con estos requisitos, será muy bonito trabajo, pero una bokken no será. O sea, si elegí el perfil hiramine, todo el cuerpo tiene que tener ese perfil tan perfectamente hecho como pueda yo lograrlo, "casi hiramine" no es "hiramine".


Después de los últimos ajustes con la chancla, pasé al lijado.

El ciclo de lijado consiste en pasar un trapo con aguarrás para limpiar la pieza y abrir el poro de la madera, lijar con el grano más grueso (100), revisar si hay que hacer alguna corrección menor que requiera de otra pasada. Si no se encuentra, volver a pasar aguarrás y lijar con gano más fino (120). Volver a revisar, y seguir el ciclo siempre aumentando el grano hasta 240 o el siguiente que creo es 320.
De esa manera se logra una superficie sin astillas y muy tersa al tacto.

Cuando secó el aguarrás, se aplica con papel, pincel, trapo o incluso con la mano el aceite protector en toda la pieza. Dejo debajo dos fotos de la bokken terminada y aceitada el día anterior, cuando tomé la foto el aceite ya había sido absorbido y estaba seco.



Usé aceite como protector porque el barniz y la laca tienen solventes que, según he leído, debilitan las fibras de la madera y la vuelven más quebradiza, un efecto que no queremos en armas que van a dar y recibir golpes.

Como último detalle estético, rellené las marcas donde se unen cuerpo y cabo con pegamento epóxico de dos componentes transparente mezclado con una gota de tinta china líquida, lo que lo volvió negro brillante. Con la punta de un mondadientes fui recogiendo mezcla y rellenando con ella el canal, a modo de minicuchara de albañil. Abajo, el resultado.

Y esto es todo por ahora. Me despido de ustedes, deseando que les haya gustado esta publicación, tanto como a mí hacer el trabajo y escribir este artículo.

Un saludo, hasta la próxima publicación, y cuídense mucho.


6 de abril de 2021

Tonfas (arma tradicional de Okinawa).

Hola estimados lectores.

Como sabrán, si no se enteran ahora, practico desde hace algunos años las artes marciales karate y kobudo. El primero es muy conocido, una familia de estilos de arte marcial de defensa, que usa como únicas armas las partes del cuerpo. El segundo, menos conocido pero igual de importante, es otra familia de estilos de artes marciales también nativa de Okinawa, consistente en combate con armas tradicionales de la isla (Ko = antiguo, Bu = arma o guerrero, Do = camino, el camino de las armas antiguas).

Una de esas armas son los tonfa[1], que aprenderé próximamente. Como no tenía las armas con que practicar, me propuse hacerme un par. Lo planifiqué para tres días pero salieron en uno sólo. Y aquí les va.

Herramientas

  • Sierra circular (manual o de mesa)
  • Taladro
  • Broca de 8 mm para madera
  • Prensas sargento
  • Bastrén
  • Chancla de carpintero (un cepillo de 5 cm de base)
  • Cinta métrica
  • Compás
  • Escuadra
  • Lápiz
  • Morsa

Materiales

  • Madera de 1 ½'' para las tonfas (cedriño en este caso)
  • Tarugos de 8 mm
  • Pegamento para madera
  • Papel de lijar de granos 100 y 220
  • Aguarrás
  • Aceite protector (de lino en mi caso)

Para quienes no los conozcan, el negro es el bastrén (izquierda) y el anaranjado la chancla (derecha).

Cada tonfa tiene dos piezas: el cuerpo y el mango (tsuka). Hay que hacer dos de cada una porque se usan de a pares. Las mías tienen 52 cm de cuerpo y 15,2 cm de tsuka.

Empecé por cortar los cuatro trozos de una tabla de cedriño de 1 ½'' de espesor con la sierra circular de mesa[2]. Son dos trozos de 53 cm de largo y perfil cuadrado para los cuerpos, y dos trozos de 15,2 cm de largo y perfil cuadrado para los tsuka. En la foto se ven las cuatro piezas presentadas.

Ahora, si leyeron con atención se preguntarán "¿cortó los cuerpos de de 53 cm y dijo que medían 52?". Sí, porque luego de cortarlas a lo largo, rectifiqué los extremos cortando a 90° desde la cara larga, dejando ½ cm de desperdicio en cada uno, así queda un prisma regular (o casi :-) ) de 52 cm de largo. Abajo se ven las cuatro piezas recién cortadas.

Luego tomé los tsuka y les tracé el centro de la cara cuadrada (cruce de las dos diagonales) y una circunferencia de radio igual a la mitad del ancho, como se ve en la foto. Esa es la guía para convertirlos en cilindros. Tomé la fotografía antes de dibujar la circunferencia, por eso no se ve.


Llevé por turnos cada tsuka a la mesa de trabajo, lo sujeté con la morsa a lo largo, y con el bastrén rebajé hasta conseguir una forma casi cilíndrica.

La manera de hacerlo es sujetar la pieza dejando una cara plana hacia arriba, lo más alta que permita colocarla la morsa sin perder sujeción. Con el bastrén se va pasando a 45° sobre la arista derecha y luego la izquierda, rebajando la madera en tiras finitas. Cuidado con la graduación de la cuchilla, si el filo está muy salido se tranca en la madera y la rompe, cuando tendría que correr suavemente afeitando la pieza.
Cuando se está a mitad de camino hacia el dibujo de la circunferencia hecho antes se coloca más vertical para rebajar un poquito de la cara lateral, y luego se pone casi horizontal para rebajar la cara superior. El proceso es al ojo de buen carpintero, tenemos que acercar la pieza a la forma cilíndrica final que queremos que tenga.

Abajo muestro cómo quedaron los míos después de terminado el trabajo a bastrén. Más adelante lo refinaremos con la chancla. Ésta nos va a ajustar y rectificar la forma cilíndrica que queremos, porque como todo cepillo de suela, va aplanando la superficie dejándola uniforme. Todas las "panzas" o "pozos" que haya dejado el bastrén, la chancla los resuelve.

Si miran la primera foto de nuevo, verán lo finita que es la viruta que remueve la chancla comparada a la del bastrén.

Después de haber pasado la chancla, sujeté cada tsuka en la morsa en posición casi vertical, y perforé en el centro que tenía marcado un orificio de 8 mm de diámetro y 14 mm de profundidad para insertar el tarugo.
La cinta blanca marca en la broca los 14 mm, medidos desde el hombro de la broca y no desde la punta. El orificio de la punta es para que caiga dentro el exceso de pegamento, si hay, y no se toma en cuenta como profundidad para el tarugo.

Pasé luego a trabajar en los cuerpos de las tonfas.

Los lomos son de muchas formas, no sé si hay alguno oficial. Yo elegí ¡el que me place! En serio, elegí el semicírculo porque distribuye mejor que una cara recta la fuerza del impacto que recibe el arma.

De modo que nuevamente, sujetando en la morsa fui rebajando con el bastrén pero esta vez a ojo, no tomé las medidas sino que las hice "a ojo de buen cubero", de memoria de las ocho que hice en los tsukas.

Abajo se ven una tonfa ya formada y debajo la otra pieza en bruto calzada en la morsa. Otra vez, el grueso del trabajo se saca con bastrén y luego se refina con la chancla.

A 15,2 cm de un extremo del cuerpo perforé otro orificio de 14 mm de profundidad para la otra mitad del tarugo. El orificio, obviamente, va centrado en el ancho del cuerpo, a mí me quedó a 19 mm de los bordes.

Probamos el encastre en seco, si todo anda bien (el tsuka queda alineado y perpendicular, no hay espacios que rellenar contra el cuerpo, etc.) procedemos a encolar las uniones. Si el tsuka queda torcido, se empareja la cara de apoyo con formón o lija gruesa hasta que al apoyarlo en el cuerpo esté perpendicular. Acá se ve torcido pero entró derecho.

Todo está listo, encolé las uniones, prensé y dejé a secar hasta el día siguiente. El pegamento va en los orificios (obviamente) y en la cara del tsuka que tiene el tarugo, para que pegue contra el cuerpo. Se puede poner algunas tiritas de viruta fina (o hacer picadillo del afeitado) en el pegamento, hay quien dice que refuerza la unión.


Con el pegamento seco, aplicaré aceite de lino como protección de la madera. Tiene muchas propiedades que pueden buscar uds. mismos así que no me extenderé en ese asunto. Sólo diré que el barniz y la laca tienen solventes que debilitan un poco la fibra de la madera, y al aplicarlo en armas las vuelven quebradizas con el tiempo. El aceite hace lo contrario.

A continuación, las tonfas terminadas. Ampliando las fotos verán que hay un segmento del cuerpo que no está rebajado.

Desde el centro que marqué para el tarugo tomé 1'' hacia el extremo corto y 1 ½'' hacia el largo. Esa área de 2 ½''la dejé con el perfil cuadrado, sin rebajar, sólo porque me gustaron las líneas del arma así. Con los polígonos amarillos lo marqué en la foto siguiente.

Como es un proceso artesanal y nunca había explicado como hacer curvas con cepillos de hojas rectas (porque nunca lo había hecho), dejo dos videos donde se ven los movimientos y puede ser instructivo.

En el primero se ve cómo redondear los tsukas. Sólo grabé el uso del bastrén.

En este se ve cómo rebajar el cuerpo de modo que la madera, se va volviendo un cono desde el punto de partida, por eso se pasa más veces sobre el final de la pieza que en el sector de origen. Acá se ve el uso del bastrén y la chancla.


Si hubiera sabido que era tan divertido hacer armas de kobudo, habría empezado mucho antes. Ahora tengo en curso otra arma, pero no daré adelantos.

Saludos. Hasta el próximo proyecto.


2 de abril de 2021

Mesa de trabajo con morsa.

Compré una morsa para poder trabajar en armas de kobudo [1] y otras tareas, pero resulta que cuando quise instalarla no tenía una mesa adecuada. De modo que ¡a hacer una!

Necesitaba que fuera pesada como para que no se sacudiera mientras estuviera cepillando o lijando la pieza de trabajo, así que elegí pino de 2x4'' para todo el armazón y las patas. La mesa es un panel de dos restos de compensado multiplaca (triplay) que tenía tirad... esperando uso.

Herramientas

  • Sierra biseladora
  • Taladro
  • Brocas de 8 mm y 3 mm para madera
  • Cepillo (garlopa)
  • Destornillador Phillips
  • Serrucho de mano
  • Escuadra
  • Prensas esquineras y rectas

Materiales

  • 2 tablas de pino de 2x4'' y 3,30 m
  • Piezas para la mesada (dos de multiplaca 18 mm en mi caso)
  • 8 Tornillos para madera 3''
  • 8 Tornillos para madera 2''
  • 12 Tornillos para madera de 1''
  • 3 pernos de 6 mm
  • 6 arandelas para 6 mm
  • 3 tuercas para 6 mm
  • Pegamento para madera

Abajo, la morsa que espera su mesa. Y manos a la obra.

Empecé armando el marco para la mesa. Para eso corté una de las tablas de 2x4'' en bisel de 45° en dos piezas de 60 cm y dos de 80 cm, para poder colocar la mesa que medí antes.

Unir las esquinas con biseles me da más superficie para encolar, más resistencia mecánica y mejor agarre con los tornillos. Abajo, el marco presentado en seco y luego encolado y prensado con prensas esquineras y rectas.


Luego de la revisión en seco, encolé y atornillé con los tornillos de 2'' cada esquina. Véase que coloqué los tornillos cruzados, o sea: uno entra en una cara de la esquina, el segundo entra en la otra cara. De nuevo: da mayor resistencia mecánica ponerlos así que los dos en la misma cara.
Recuerden, como siempre, hacer los agujeros piloto para los tornillos con taladro y broca de 3 mm, si no pueden rajar la madera. Si lo desean pueden avellanar el orificio también, así ocultan la cabeza del tornillo, no es imprescindible y esta vez no lo hice.


Cuando el pegamento del marco secó, coloqué las patas. Son cuatro piezas de la segunda tabla de pino 2x4''. La altura es de 80 cm, así que ese es el largo de las patas. Son piezas bastante pesadas para trabajar, para colocarlas tuve que hacer maniobrar un poco.
 
Encolé las caras que van contra el marco (una es ancha y otra angosta). Con dos prensas chicas sujeté la pata, verificando con escuadra que estuviera en ángulo recto con el travesaño. Cargué el taladro con broca de 8 mm y perforé 1 cm de profundidad, para que el tornillo, que entra desde la pata, tenga más entrada en el marco. Cambié a broca de 3 mm y perforé los agujeros piloto. Por último puse los dos tornillos de 3'' con destornillador eléctrico.
Las prensas pueden complicar un poco la tarea, pero se puede hacer ubicándolas de modo que no se atreviesen en la trayectoria del taladro.
 
Observación: Los tornillos no se ponen alineados en paralelo a los cantos de la pata ("uno arriba del otro"), porque esa configuración tiene riesgo de rajar. Se colocan, por ejemplo, el de arriba a 2,5 cm del marco, y el segundo a 6,5 cm del mismo, como los puntos del 2 en un dado.


Dejé todo sujeto con prensas para reforzar el pegado durante la noche. Al día siguiente retomé el trabajo.
Lo primero fue emparejar a garlopa el marco y las patas para que la mesada se apoye correctamente, siempre hay desniveles por defectos de la madera, del aserradero y alguno, poquitos, del carpintero puede haber.

Seguí con el armado de la mesada. Puse una pieza sobre la otra, sujeté con dos prensas los dos trozos de multiplaca, dejando los cantos hacia arriba. Con el cepillo emparejé ambos cantos, para que quedaran en contacto en todo el largo al pegar.
Encolé los cantos, sujeté las piezas con prensas y para reforzar la unión coloqué dos trozos de recortes a modo de tacos, encolados y atornillados. Dejé secando el pegamento dos horas.


Acá está todavía prensada posando para la foto.


Aquí pueden verla terminada y en funciones, sujetando una bokken (espada de madera) mientras la cepillo y lijo.


Como dije al principio, debía ser desmontable para evitar que me roben la morsa. Lamentablemente ya me han robado herramientas porque no tengo un galpón donde trabajar y guardarlas. Tengo sí un pequeño depósito pero no cabe la mesa entera, de este modo puedo guardar sólo la mesada con la morsa.


El truco para estabilizar la mesada en el marco son dos tacos largos que puse en los lados angostos del mismo.
Antes de instalar la morsa puse la mesada en el suelo plano, encima coloqué el marco patas arriba, me fijé en que los bordes quedaran parejos (me quedaron 6,5 cm de ala en cada lado largo). Presenté un taco de modo que quedara bien contra el travesaño, lo encolé y sujeté a la mesada con cuatro tornillos para madera de 1''. Luego hice lo mismo con el segundo taco, y quedó listo. Al estar contra el marco no dejan que la mesada se sacuda ni levante, sólo se puede sacar descalzándola hacia arriba.


Bien, esta ha sido la tarea que tenía para hoy. Estoy trabajando en otros proyectos que ya iré compartiendo con ustedes.

Un saludo, y cuídense mucho.


25 de enero de 2021

Sierra de mesa casera (rápida y desprolija).

Hola queridos lectores.

Les cuento: estaba necesitando una sierra de mesa para algunos trabajos, y no quise gastar el dinero que piden por una de esas muy bonitas, metálicas, con guías, sistema de encastre de aspiradora y demás. Entre otras cosas porque no tengo donde guardarlas, ya dije que trabajo en mi patio y tengo un depósito chiquito para guardar las herramientas.

Eso me dejó sólo una opción: hacerme una. Pero no quería que fuera un proyecto largo en sí mismo, sólo es una herramienta para hacer los proyectos que tengo que terminar. Por eso la prolijidad quedó de lado, junto con muchas otras cosas y sólo me importaron dos factores: rapidez de construcción y practicidad en el uso.

Esta mesa la armé en tres horas nada más y por lo que pude probar anda de maravillas.

Así que sin más, al proyecto.
 

Materiales:

  • Tabla de 0,40 x 1,25 m (1,25 es el largo mínimo)
  • Pegamento de madera
  • Tornillos para madera de 4,5 cm y 5 mm
  • Tornillos para madera de 1 cm y 4 mm

Herramientas:

  • Sierra circular (para insertar en la mesa)
  • Taladro
  • Broca para metal de 5 mm
  • Broca para madera de 3 mm
  • Prensas de esquina
  • Destornillador (Phillips en mi caso)
  • Avellanadora
  • Escuadra combinada
  • Lápiz

Tenía en casa un tablón de terciado (alias triplay) de 40 cm de ancho y casi 2 m de largo. Así que empecé por cortar un trozo de 60 cm de largo para la mesa de la sierra.

Sobre ese trozo tracé una línea paralela al borde largo a 2 cm del mismo con escuadra combinada y lápiz. Sobre esa línea apoyé el borde largo del pie de la sierra y dibujé su contorno. Así me aseguré de saber dónde irá colocada cuando arme la mesa.
 
Muy importante es la orientación de la sierra. Muy importante. Atención.
Cuando estoy frente a la mesa la sierra tiene que estar apuntando hacia mí, tengo que ver los dientes de la hoja viniendo hacia mí desde arriba y entrando en la mesa. No debo verlos saliendo desde la mesa y subiendo.
 
La explicación es esta: si veo los dientes hundiéndose (viajando de arriba a abajo), la hoja en movimiento va a presionar la pieza que le alimente contra la mesa ayudándome a sujetarla.
Pero si veo los dientes saliendo de la mesa y yendo hacia arriba, la hoja va a enganchar la pieza que le acerque y la va a tirar hacia arriba causando un accidente, o en el mejor de los casos no podré cortar nada.
Mucho cuidado con esto.

La hoja de la sierra no debe quedar centrada, porque eso me sacaría espacio para el ancho de las piezas que pueda cortar en la mesa. Así que por eso alejé el pie sólo 2 cm del borde, como se ve en la foto abajo.
Luego apoyé la sierra en la mesa y con el taladro y broca para metal perforé cuatro orificios en el pie de la sierra, y usando tornillos de 1,2 cm (½'') para madera fijé la sierra circular a la tabla. Si tu sierra es muy pesada puedes poner seis tornillos en vez de cuatro.
 
Como mi sierra no tiene botón de marcha continua, tuve que sujetar el interruptor en la posición de encendido. Desenchufé la máquina (muy importante), presioné el gatillo interruptor como si fuera a encenderla, y lo sujeté con un zuncho (esas tiras plásticas en las que un extremo es plano y se inserta en el otro extremo, que tiene una cabeza que lo tranca y no se puede soltar).
 
Luego coloqué dos baldes debajo en los extremos para elevar la mesa, conecté la sierra a la corriente (el interruptor está siempre presionado) y la llevé hasta abajo lo más profundo que alcanzó. Así quedó hecha la ranura por donde aparece la hoja al dar vuelta la tabla. La hoja asomando por la ranura a máxima altura se ve en la foto siguiente.
Momento de cortar las patas. Para ello ¡tengo una sierra de mesa! Apoyada en dos baldes, sí, pero sierra de mesa al fin.
 
Así que marqué los 30 cm en la tabla que estaba cortando, conecté la sierra y pasé la madera. Me sorprendió cuánto más fácil fue cortar empujando la madera que si estuviera empujando la sierra. Hay que cuidarse de empujar con ambas manos haciendo igual fuerza, para que la pieza no se tuerza y el corte quede recto. Cuando tenga guía metálica ese inconveniente no será tan molesto.

Con las dos patas hice la misma operación: encolé un borde, fijé ese borde a la mesa con prensas de esquina, avellané con taladro y avellanadora tres lugares para tornillos en la mesa (del lado opuesto al de la pata), hice los agujeros piloto con broca para madera de 3 mm, y atornillé con tres tornillos de 5 cm de largo y 5 mm de diámetro.
Cuidado: cada pata deja un ala 2,5 cm desde el borde de la mesa para poder enganchar prensas, en caso de necesitarlas.


Y ya está terminada. ¿Qué le agregaría? Muchas cosas...
Una guía de metal de 1.5'' de altura (se viene porque la necesito). Una zapatilla eléctrica con interruptor, le haría rebaje en la mesa (desde abajo) para que el pie de la sierra se hunda y la hoja asome al menos 5 mm más (tal vez lo haga).
En fin, hay decenas de mejoras posibles, pero por ahora esta es sierra de mesa que tengo y que usaré.

Espero te haya resultado interesante y útil. Dejo a continuación algunos enlaces a videos de mesas caseras mucho más prolijas y avanzadas que la mía:
Por hoy es todo, así que hasta la próxima entrada, queridos lectores.


5 de enero de 2021

Mesa sobre cama con ruedas (segunda).

Hola lectores.

Para empezar como es debido: ¡que tengas un próspero y venturoso 2021!

Ahora sí, al trabajo.

Nos reencontramos hoy con un proyecto sencillo que se puede hacer en un par de días. Se trata de otra mesa en forma de "U" invertida con ruedas, que va sobre la cama de lado a lado.

La primera fue para mi dormitorio: https://elbuhoconlentes.blogspot.com/2018/06/mesa-sobre-cama-con-ruedas.html. Esta es para una cama de 1 plaza. Puede servir para poner una TV, una computadora portátil o como escritorio para trabajar o estudiar en la cama en estos días de pandemia y teletrabajo o teleestudio.

Y sin más, vamos al proyecto.
 
Materiales:
  • Tablas de espesor 1″ o 1½″, ancho 22 cm mínimo y longitud suficiente.
  • Tornillos de 5 mm y 1½″.
  • Tornillos de 4 mm y ¾″.
  • Ruedas de 50 mm fijas.
  • Fondo blanco para madera.
  • Esmalte para madera con los colores a elección (blanco y frambuesa).
  • Pegamento para madera, preferible PVA.
  • Pasta de retape o masilla para madera. 
  • Papel de lija grano 100 o 120.
  • Aguarrás mineral.
Herramientas:
  • Sierra circular o caladora.
  • Sierra ingletadora/biseladora.
  • Taladro.
  • Lijadora.
  • Clavadora.
  • Garlopa (cepillo) manual o eléctrica.
  • Destornillador.
  • Broca de 3,5 y 6 mm para madera.
  • Prensas de esquina.
  • Espátula de 1″ o 1½″.
  • Pincel de 1½″.

La mesa consta de tres partes: dos laterales iguales y la mesada horizonal.
Los laterales (los verticales) deben tener una altura tal que sumada la de las ruedas, deje la mesada por sobre las piernas de la persona que se acueste en la cama.
El largo de la mesada depende del ancho de la cama, tiene que haber espacio para mover la mesa sin que roce la parrilla ni las mantas que caen por fuera.

Como tenía dos trozos de madera de eucalipto corté de uno de ellos los laterales y del otro la mesada.
Empecé cortando una una de las tablas en los dos laterales con sierra biseladora, con bisel a 45°. La idea es que la mesada horizontal también tenga biseles a 45° en las uniones, para aumentar la superficie de encolado y para poder fijar las piezas con tarugos de 1'' y 6 mm de calibre.
Como siempre explico: las uniones tienen que tener sujeción química (pegamento) y mecánica (clavos, tarugos, tornillos, encastres). La excepción, claro, son los muebles desarmables, que no llevan pegamento.

A continuación, las tres piezas de la mesa: laterales de 0,67 m en el lado más corto (el que queda hacia adentro), y mesada de 0,92 m del lado más corto (ídem).

 
Una vez cortadas armé la mesa en seco (sin pegamento) sujetándola con las prensas de esquina. Alineé las posiciones y en cada lado perforé dos orificios de 6 mm para los tarugos, con el centro a 1 cm desde el borde corto y 1,5 cm desde el borde largo. Además hice dos orificios al medio de esos dos de 3 mm de profundidad para ocultar las cabezas de los tornillos. Es decir que cada lateral queda unido con dos tarugos y un tornillo.

 
Lamentablemente no tomé una buena fotografía de la unión, creanmé que en los círculos amarillos están los tarugos y el del medio es el agujero para ocultar la cabeza del tornillo.


Luego cambié a la broca de 3,5 mm y perforé los preorificios para los tornillos usando el mismo centro del agujero que hice primero, y de profundidad igual al largo del tornillo menos 3 mm (a ojo de buen cubero).
 
Es importante que al armar el mueble la superficie de apoyo esté horizontal y plana, así quedan alineados y a nivel todos los bordes. Lo que esté desparejo en los bordes se rebaja y empareja con la garlopa (o cepillo) cuando el mueble está armado y el pegamento seco.
 
Aproveché también a cortar dos suplementos para los laterales. Son dos barras de 2,5 x 2,5 cm que pegué y clavé con la clavadora eléctrica en el extremo inferior, porque no me daba el ancho de la tabla para atornillar las bases de las ruedas.
Abajo, la mesa armada con el pegamento secando, todo bien sujeto por sargentos, prensas y pinzas.

 
Y al día siguiente ya armada, sujeta por sus propios medios y con los orificios e irregularidades cubiertos con la masilla.

 
Paso siguiente: lijar con grano 180 y lipiar con aguarrás para abrir los poros de la madera. Enseguida dar una mano de fondo blanco, que sella los poros y deja una superficie de absorción pareja para la pintura. Este producto no se rebaja, como sí se hace con la pintura, barniz, etc., se debe aplicar tal como viene.
Se podría dar una segunda mano de fondo pero no lo hice, con una fue suficiente.

 
A continuación pinté el mueble con esmalte sintético soluble en aguarrás. Para que hiciera juego con la biblioteca que hice antes para la misma habitación (https://elbuhoconlentes.blogspot.com/2017/06/biblioteca-aerea-final.html) pinté los laterales de blanco y sólo la mesada en color frambuesa. Además así el mueble resalta más en el espacio, guiando la vista con un quiebre de color.
Como siempre, la primera mano la dí con 15% de aguarrás y 85% esmalte. La segunda al día siguiente con 5% aguarrás y 95% esmalte, y siempre lijar antes de cada mano con grano fino, yo usé 240 que era el que tenía.

 
En la imagen siguiente, la mesa con la segunda mano aplicada y las ruedas instaladas.

 
Y finalmente, la mesa ya instalada y en uso en el dormitorio de la usuaria.

 
Esperando como siempre que te haya gustado este proyecto, te invito a dejar un comentario más abajo.

Hasta la próxima publicación.



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