25 de enero de 2021

Sierra de mesa casera (rápida y desprolija).

Hola queridos lectores.

Les cuento: estaba necesitando una sierra de mesa para algunos trabajos, y no quise gastar el dinero que piden por una de esas muy bonitas, metálicas, con guías, sistema de encastre de aspiradora y demás. Entre otras cosas porque no tengo donde guardarlas, ya dije que trabajo en mi patio y tengo un depósito chiquito para guardar las herramientas.

Eso me dejó sólo una opción: hacerme una. Pero no quería que fuera un proyecto largo en sí mismo, sólo es una herramienta para hacer los proyectos que tengo que terminar. Por eso la prolijidad quedó de lado, junto con muchas otras cosas y sólo me importaron dos factores: rapidez de construcción y practicidad en el uso.

Esta mesa la armé en tres horas nada más y por lo que pude probar anda de maravillas.

Así que sin más, al proyecto.
 

Materiales:

  • Tabla de 0,40 x 1,25 m (1,25 es el largo mínimo)
  • Pegamento de madera
  • Tornillos para madera de 4,5 cm y 5 mm
  • Tornillos para madera de 1 cm y 4 mm

Herramientas:

  • Sierra circular (para insertar en la mesa)
  • Taladro
  • Broca para metal de 5 mm
  • Broca para madera de 3 mm
  • Prensas de esquina
  • Destornillador (Phillips en mi caso)
  • Avellanadora
  • Escuadra combinada
  • Lápiz

Tenía en casa un tablón de terciado (alias triplay) de 40 cm de ancho y casi 2 m de largo. Así que empecé por cortar un trozo de 60 cm de largo para la mesa de la sierra.

Sobre ese trozo tracé una línea paralela al borde largo a 2 cm del mismo con escuadra combinada y lápiz. Sobre esa línea apoyé el borde largo del pie de la sierra y dibujé su contorno. Así me aseguré de saber dónde irá colocada cuando arme la mesa.
 
Muy importante es la orientación de la sierra. Muy importante. Atención.
Cuando estoy frente a la mesa la sierra tiene que estar apuntando hacia mí, tengo que ver los dientes de la hoja viniendo hacia mí desde arriba y entrando en la mesa. No debo verlos saliendo desde la mesa y subiendo.
 
La explicación es esta: si veo los dientes hundiéndose (viajando de arriba a abajo), la hoja en movimiento va a presionar la pieza que le alimente contra la mesa ayudándome a sujetarla.
Pero si veo los dientes saliendo de la mesa y yendo hacia arriba, la hoja va a enganchar la pieza que le acerque y la va a tirar hacia arriba causando un accidente, o en el mejor de los casos no podré cortar nada.
Mucho cuidado con esto.

La hoja de la sierra no debe quedar centrada, porque eso me sacaría espacio para el ancho de las piezas que pueda cortar en la mesa. Así que por eso alejé el pie sólo 2 cm del borde, como se ve en la foto abajo.
Luego apoyé la sierra en la mesa y con el taladro y broca para metal perforé cuatro orificios en el pie de la sierra, y usando tornillos de 1,2 cm (½'') para madera fijé la sierra circular a la tabla. Si tu sierra es muy pesada puedes poner seis tornillos en vez de cuatro.
 
Como mi sierra no tiene botón de marcha continua, tuve que sujetar el interruptor en la posición de encendido. Desenchufé la máquina (muy importante), presioné el gatillo interruptor como si fuera a encenderla, y lo sujeté con un zuncho (esas tiras plásticas en las que un extremo es plano y se inserta en el otro extremo, que tiene una cabeza que lo tranca y no se puede soltar).
 
Luego coloqué dos baldes debajo en los extremos para elevar la mesa, conecté la sierra a la corriente (el interruptor está siempre presionado) y la llevé hasta abajo lo más profundo que alcanzó. Así quedó hecha la ranura por donde aparece la hoja al dar vuelta la tabla. La hoja asomando por la ranura a máxima altura se ve en la foto siguiente.
Momento de cortar las patas. Para ello ¡tengo una sierra de mesa! Apoyada en dos baldes, sí, pero sierra de mesa al fin.
 
Así que marqué los 30 cm en la tabla que estaba cortando, conecté la sierra y pasé la madera. Me sorprendió cuánto más fácil fue cortar empujando la madera que si estuviera empujando la sierra. Hay que cuidarse de empujar con ambas manos haciendo igual fuerza, para que la pieza no se tuerza y el corte quede recto. Cuando tenga guía metálica ese inconveniente no será tan molesto.

Con las dos patas hice la misma operación: encolé un borde, fijé ese borde a la mesa con prensas de esquina, avellané con taladro y avellanadora tres lugares para tornillos en la mesa (del lado opuesto al de la pata), hice los agujeros piloto con broca para madera de 3 mm, y atornillé con tres tornillos de 5 cm de largo y 5 mm de diámetro.
Cuidado: cada pata deja un ala 2,5 cm desde el borde de la mesa para poder enganchar prensas, en caso de necesitarlas.


Y ya está terminada. ¿Qué le agregaría? Muchas cosas...
Una guía de metal de 1.5'' de altura (se viene porque la necesito). Una zapatilla eléctrica con interruptor, le haría rebaje en la mesa (desde abajo) para que el pie de la sierra se hunda y la hoja asome al menos 5 mm más (tal vez lo haga).
En fin, hay decenas de mejoras posibles, pero por ahora esta es sierra de mesa que tengo y que usaré.

Espero te haya resultado interesante y útil. Dejo a continuación algunos enlaces a videos de mesas caseras mucho más prolijas y avanzadas que la mía:
Por hoy es todo, así que hasta la próxima entrada, queridos lectores.


5 de enero de 2021

Mesa sobre cama con ruedas (segunda).

Hola lectores.

Para empezar como es debido: ¡que tengas un próspero y venturoso 2021!

Ahora sí, al trabajo.

Nos reencontramos hoy con un proyecto sencillo que se puede hacer en un par de días. Se trata de otra mesa en forma de "U" invertida con ruedas, que va sobre la cama de lado a lado.

La primera fue para mi dormitorio: https://elbuhoconlentes.blogspot.com/2018/06/mesa-sobre-cama-con-ruedas.html. Esta es para una cama de 1 plaza. Puede servir para poner una TV, una computadora portátil o como escritorio para trabajar o estudiar en la cama en estos días de pandemia y teletrabajo o teleestudio.

Y sin más, vamos al proyecto.
 
Materiales:
  • Tablas de espesor 1″ o 1½″, ancho 22 cm mínimo y longitud suficiente.
  • Tornillos de 5 mm y 1½″.
  • Tornillos de 4 mm y ¾″.
  • Ruedas de 50 mm fijas.
  • Fondo blanco para madera.
  • Esmalte para madera con los colores a elección (blanco y frambuesa).
  • Pegamento para madera, preferible PVA.
  • Pasta de retape o masilla para madera. 
  • Papel de lija grano 100 o 120.
  • Aguarrás mineral.
Herramientas:
  • Sierra circular o caladora.
  • Sierra ingletadora/biseladora.
  • Taladro.
  • Lijadora.
  • Clavadora.
  • Garlopa (cepillo) manual o eléctrica.
  • Destornillador.
  • Broca de 3,5 y 6 mm para madera.
  • Prensas de esquina.
  • Espátula de 1″ o 1½″.
  • Pincel de 1½″.

La mesa consta de tres partes: dos laterales iguales y la mesada horizonal.
Los laterales (los verticales) deben tener una altura tal que sumada la de las ruedas, deje la mesada por sobre las piernas de la persona que se acueste en la cama.
El largo de la mesada depende del ancho de la cama, tiene que haber espacio para mover la mesa sin que roce la parrilla ni las mantas que caen por fuera.

Como tenía dos trozos de madera de eucalipto corté de uno de ellos los laterales y del otro la mesada.
Empecé cortando una una de las tablas en los dos laterales con sierra biseladora, con bisel a 45°. La idea es que la mesada horizontal también tenga biseles a 45° en las uniones, para aumentar la superficie de encolado y para poder fijar las piezas con tarugos de 1'' y 6 mm de calibre.
Como siempre explico: las uniones tienen que tener sujeción química (pegamento) y mecánica (clavos, tarugos, tornillos, encastres). La excepción, claro, son los muebles desarmables, que no llevan pegamento.

A continuación, las tres piezas de la mesa: laterales de 0,67 m en el lado más corto (el que queda hacia adentro), y mesada de 0,92 m del lado más corto (ídem).

 
Una vez cortadas armé la mesa en seco (sin pegamento) sujetándola con las prensas de esquina. Alineé las posiciones y en cada lado perforé dos orificios de 6 mm para los tarugos, con el centro a 1 cm desde el borde corto y 1,5 cm desde el borde largo. Además hice dos orificios al medio de esos dos de 3 mm de profundidad para ocultar las cabezas de los tornillos. Es decir que cada lateral queda unido con dos tarugos y un tornillo.

 
Lamentablemente no tomé una buena fotografía de la unión, creanmé que en los círculos amarillos están los tarugos y el del medio es el agujero para ocultar la cabeza del tornillo.


Luego cambié a la broca de 3,5 mm y perforé los preorificios para los tornillos usando el mismo centro del agujero que hice primero, y de profundidad igual al largo del tornillo menos 3 mm (a ojo de buen cubero).
 
Es importante que al armar el mueble la superficie de apoyo esté horizontal y plana, así quedan alineados y a nivel todos los bordes. Lo que esté desparejo en los bordes se rebaja y empareja con la garlopa (o cepillo) cuando el mueble está armado y el pegamento seco.
 
Aproveché también a cortar dos suplementos para los laterales. Son dos barras de 2,5 x 2,5 cm que pegué y clavé con la clavadora eléctrica en el extremo inferior, porque no me daba el ancho de la tabla para atornillar las bases de las ruedas.
Abajo, la mesa armada con el pegamento secando, todo bien sujeto por sargentos, prensas y pinzas.

 
Y al día siguiente ya armada, sujeta por sus propios medios y con los orificios e irregularidades cubiertos con la masilla.

 
Paso siguiente: lijar con grano 180 y lipiar con aguarrás para abrir los poros de la madera. Enseguida dar una mano de fondo blanco, que sella los poros y deja una superficie de absorción pareja para la pintura. Este producto no se rebaja, como sí se hace con la pintura, barniz, etc., se debe aplicar tal como viene.
Se podría dar una segunda mano de fondo pero no lo hice, con una fue suficiente.

 
A continuación pinté el mueble con esmalte sintético soluble en aguarrás. Para que hiciera juego con la biblioteca que hice antes para la misma habitación (https://elbuhoconlentes.blogspot.com/2017/06/biblioteca-aerea-final.html) pinté los laterales de blanco y sólo la mesada en color frambuesa. Además así el mueble resalta más en el espacio, guiando la vista con un quiebre de color.
Como siempre, la primera mano la dí con 15% de aguarrás y 85% esmalte. La segunda al día siguiente con 5% aguarrás y 95% esmalte, y siempre lijar antes de cada mano con grano fino, yo usé 240 que era el que tenía.

 
En la imagen siguiente, la mesa con la segunda mano aplicada y las ruedas instaladas.

 
Y finalmente, la mesa ya instalada y en uso en el dormitorio de la usuaria.

 
Esperando como siempre que te haya gustado este proyecto, te invito a dejar un comentario más abajo.

Hasta la próxima publicación.



Licencia de Creative Commons

26 de marzo de 2020

Torre para gatas (y gatos).

Hola lectores.

Como sabrán estamos aislados voluntariamente tratando de cortar la cadena de contagios de la ya tristemente famosa pandemia Covid-19.
Como estoy trabajando desde casa me he hecho algún rato para encarar la versión 2 de un proyecto que ya intenté y no había salido bien.

Es una torre para mis gatas, porque les gusta la altura y estos artefactos son muy populares en las veterinarias y tiendas dedicadas a las mascotas. ¿Y quién soy yo para discutirle a las veterinarias y tiendas de mascotas? Así que sin más que agregar, vamos al asunto.

Materiales

  • Terciado (triplay) o MDF de 39×33 cm y 18 mm de espesor, tres piezas.
  • Madera de 1×2'' cepillada, dos piezas del alto que se desee la torre. 
  • Madera de 1×2'' o restos del largo de los estantes (39 cm), dos piezas.
  • Recortes de fieltro o moquette.
  • Tornillos de 5 o 6 mm y 2''.
  • Pegamento para madera.
  • Protector para madera.

Herramientas

  • Sierra circular.
  • Sierra caladora.
  • Taladro.
  • Lijadora orbital.
  • Cepillo (garlopa).
  • Engrapadora.
  • Prensas de gatillo.
  • Escuadra rápida.
  • Broca (mecha) de 3 mm para madera.
  • Destornillador.
  • Lápiz.

Procedimiento

Empezamos cortando con la sierra circular las piezas en los tamaños que vamos a usar y lijándolas con la lijadora y papel grano 120 o poco más, menos no porque es muy grueso y para otros usos. Tu torre se adaptará al espacio disponible en tu ambiente, la única restricción sine que non es que en cada estante debe caber un gato acostado, queremos que las amigas estén cómodas.


Hay que hacer los agujeros piloto para que los tornillos no rajen el pino ni los estantes, pero para eso es necesario ubicar las piezas con precisión porque si los orificios no coinciden exactamente con los tornillos en cada estante y de cada lado el armado será imposible.
La parte siguiente fue la más difícil de hacer solo, es difícil sin una morsa mantener quieto un estante sobre uno de sus cantos.


La manera de hacerlo es perforar las patas y colocar los tornillos con la punta sobresaliendo 2 o 3 mm, para usarlas como marcadores. Luego se presenta sobre el canto de la tabla del estante, de modo que las puntas se apoyen a la mitad del espesor.
Mi tablero tiene cinco placas así que las puntas tocan en el tercero, contando desde arriba o abajo, da igual. Con la escuadra se ajustan listón y estante para que queden perpendiculares y se le dan dos a cuatro golpes de puño sobre los tornillos para marcar en dónde perforar los estantes.
Todo ello ilustrado en la foto anterior.


Nótese que los estantes inferior y medio estás decentrados, cada uno sobresale para un lado 9 cm. Es para darle una forma escalonada y que las mininas puedan subir y bajar, si estuvieran alineados no tendrían como transitarlo.
Y ahí la ven de pie todavía sin los estabilizadores.


En la foto anterior, los estabilizadores cortados con caladora de otro trozo de triplay. Recuerden lijar las piezas que cortan, así eliminan astillas sobre todo en los bordes.
Para unirlos primero marqué el centro del estabilizador y el de la pata, para alinearlos correctamente, y los pegué con cola de carpintería. Con la escuadra rápida los escuadré (vale la redundancia) para que quedaran perpendiculares a las patas y sujeté con las prensas. Cuando se secó una hora después, los perforé y atornillé.


A continuación emparejé las bases en la parte de abajo con el cepillo eléctrico para que no tiemble cuando las gatas salten para subirse, si no se asustan y no lo vuelven a usar. También apliqué la protección para madera, en este caso esmalte natural en spray.



Último paso, darle confort con los trozos de fieltro. Recorté rectángulos para cubrir los estantes y sujeté con grapas en "U" y la clavadora/engrapadora eléctrica, una gran herramienta que me salvó de comprar un compresor.


Y hecho todo el proceso (que incluye el sacado del protector fuera de la casa) la llevé a su lugar en el comedor, donde casi enseguida tuvo su inauguración con una usuaria satisfecha.


Y por hoy es todo queridos lectores. Extremen precauciones, cortemos el contagio y hasta la próxima publicación.



Licencia de Creative Commons

9 de septiembre de 2018

Mi horno a leña de tanque y ladrillos, capítulo 1.

Hola lector.

En la entrada de hoy presentaré la primera parte de un proyecto que no es carpintería pero me está gustando muchísimo. Como casi siempre me sucede no encontré un único plan que satisfaciera mis gustos y necesidades así que hice el mío con partes de los de otros, como un monstruo de Frankenstein, que dejo aquí por si alguien llega hasta él y le sirve.

Soy cocinero aficionado y desde que empecé a meterme en el tema cocina a través de libros, programas de TV y youtube, escucho hablar maravillas y loas de los hornos a fuego de leña. Pues bien, tenía en mi pequeño patio un trozo de mesada sin usar y decidí hacer uno.

Como no soy constructor ni dispongo de mucho tiempo, busqué decenas de maneras y dí con un método que me resolvió los dos problemas a la vez: usar un tanque de 200 litros como cuerpo del horno, que ahorra muchos ladrillos y al tener 90 cm de altura cabe acostado en mi mesada de 96 cm de profundidad.

Materiales:
  • Tanque de 200 l que haya contenido alcoholes o aceites comestibles.
  • Termómetro con sonda para horno (opcional pero queda súper pro).
  • Ladrillos refractarios.
  • Cemento refractario.
  • Lana roca.
  • Salida para estufa con tiraje regulable.
  • Caños para chimenea.
  • Azulejos, lozas u otro adorno para la fachada (opcional pero queda súper coqueto).
Herramientas:
  • Amoladora angular o sierra.
  • Taladro.
  • Discos de corte de amoladora, para metal y para mampostería.
  • Broca para metal de 10 mm.
  • Máscara protectora facial. 
  • Guantes anticorte.
  • Cuchara de albañil.
  • Marcador tipo drypen.
  • Nivel.
  • Regla.
  • Escuadra.
  • Alicate.
  • Tijeras.
Como siempre que usamos una amoladora es obligatorio usar protección facial completa, las esquirlas del metal cortado y del disco que se va desgastando están arriba de 100 grados y son filosas, causan mucho daño en ojos y músculos de la cara, en Internet pueden buscar ejemplos y traten de no convertirse en uno de ellos.

Para manipular la lana de roca es obligatorio el uso de guantes, si son anticortes mejor por la malla metálica, si no al menos unos de descarne. Este material causa microcortes en la piel y se mete debajo en minúsculas astillas que no se pueden sacar y arden, pican y causan alergias.

Hechos los avisos de seguridad, vamos a la construcción en sí.

Siempre empiezo dibujando un boceto de lo que quiero hacer. Eso me ayuda a clarificar las ideas, los métodos que voy a usar, los materiales y herramientas que voy a necesitar, los pasos del plan y a prever las dificultades que voy a tener que resolver antes de encontrármelas en el trabajo. Acá va el plan escrito.


El siguiente paso fue conseguir el tanque. Yo compré uno aquí en Montevideo por $ 370 (aprox. U$S 12) que había contenido alcohol etílico y estaba lavado y en impecable estado.


En una fábrica de artículos refractarios para construcción (COMACO) compré ladrillos y cemento refractarios. Es importante usar este cemento porque el horno va a pasar los 300°C y el cemento común no soporta esas temperaturas, se resquebraja y desarma todo. El refractario es más caro pero así podré usar mi horno más de una vez.

Quería una boca de 50 cm de ancho y calculé que con veinticuatro ladrillos el piso quedaría con las dimensiones adecuadas. Pegué los mismos con el cemento sobre una mesada de hormigón que encima tiene mármol y ya estaba en el patio de la casa cuando nos mudamos.


Si nunca pusieron ladrillos les aviso que va cemento abajo de los del piso para poder emparejar la altura e inclinación de las caras de arriba, ya que hay variaciones mínimas entre los espesores de cada ladrillo y las mesadas de apoyo no suelen estar parejas.
Entre cada par de ladrillos hay ½ cm de cemento para unirlos entre sí. El secado del material lleva 24 horas como mínimo.


Al tanque le corté una sección para que se apoyara sobre el piso sin rodar y a la vez me diera el ancho de la boca del horno. Con una regla y marcador dibujé una línea de 50 cm sobre la cara circular superior, para cortar la sección de esa cara que tenía el tapón de plástico. El plano dice 52 cm pero decidí dejarlo en 50.

La línea de 50 cm es la base de la tapa, mi plan era ponerle bisagras en el corte de arriba y abrirla al revés que los hornos convencionales. Ese plan cambió en la herrería y se verá en el próximo capítulo.


El círculo punteado marca la posición para el termómetro con sonda que se ve aquí abajo.


Luego con escuadra y regla tracé líneas perpendiculares a la primera en el costado del tanque y finalmente en la cara circular opuesta uní los puntos de llegada para hacer la línea espejo de la primera.

Trazadas las líneas de corte, llené el tanque con agua para que sacara cualquier vapor de alcohol restante y corté por las líneas marcadas con la amoladora angular. De modo que el tanque quedó con un agujero rectangular longitudinal de 50×90 cm. Abajo se ve el tanque cortado y también presentado sobre el piso de ladrillos.


Aquí está la herramienta de corte, mi amoladora angular, una herramienta utilísima. Vean que el primer disco que usé quedó bastante gastado, tuve que reemplazarlo para poder cortar la última parte y los cortes siguientes.


Como me pareció que los hornos de barro son un poco más altos de lo que me estaba quedando, tiré una hilada sobre el piso formando un borde en los laterales y atrás, aunque creo que no era necesario la forma final será más armónica. El borde contra el muro lleva medio ladrillo nada más así que que corté uno a la mitad en sentido longitudinal con... ¡sí! La amoladora angular, nuevamente, ahora equipada con el disco para mampostería diamantado.

Para que fuera tomando forma de horno le corté una boca curva y le coloqué en la chapa el termómetro en la posición aproximada en que quedará cuando esté la puerta instalada.


Con el tanque en el piso le tendí encima la lana de roca para cortarla a la medida. Con las tijeras se corta la lana y con el alicate la malla metálica que trae y le da estructura. Se debe recortar de modo que el tanque quede forrado atrás y de izquierda a derecha, el frente no porque no abriría la puerta. Para mi tanque cortado compré 1,5 m2 de lana de roca, porque viene en 1m de ancho y la cara curva (el "lomo") de mi tanque quedó en 1,20 cm.


Con el resto de la lana y cemento refractario revoqué la parte de muro medianero donde se apoyará el horno, que es de cemento común, así no se romperá y evito futuros problemas con mi vecino.

Por último abrí en el tanque la salida hacia el tiraje y la chimenea. Es importante que el tiraje sea regulable porque se debe mantener cerrado para calentar el horno eficientemente y se abre para empezar a cocinar y controlar la temperatura. La salida es un cuadrado de 15×15 cm que corté por las diagonales, sigue foto.


También hay que agujerear la lana de roca para dejar la salida despejada.

Para ver el progreso del trabajo y buscar posibles errores a corregir presenté todo lo hecho y le puse una lámpara adentro.


Y por último encendí un poco de papel de diario por puro gusto de ver arder fuego dentro y salir el humo de mi horno. Vean que así como está con la lana floja, sin cemento ni ladrillos alrededor, el termómetro llega casi a 90°C lo que me deja muy esperanzado de las temperaturas que alcance cuando esté pronto.


Como anécdota, el termómetro venía en un paquetito con 10 reglas. Las dejo acá porque algunas tienen cierta gracia.


Ahora estoy esperando que el herrero haga y coloque la puerta para poder terminarlo y publicar el segundo y último capítulo de este trabajo, así que será hasta la próxima publicación.

Y como siempre, gracias por pasar por mi blog.



Licencia de Creative Commons

22 de julio de 2018

Cama (rápida y desprolija) para mascotas.

Hoy está muy frío para estar afuera, hay 6°C y no está el clima para hacer exteriores. Así que ataqué un proyecto bastante rápido de hacer que tenía baja prioridad pero salió hoy: una cama para mis dos perritas.

Materiales:
  • Espuma de colchón picada.
  • Fieltro, moquette u otra tela gruesa.
  • Madera o MDF sobre la que quepan las mascotas. 
  • Restos de madera de 1″ a 2 cm de espesor.
  • Clavos de 30 mm.
  • Grapas de tapicería.
  • Papel de lijar.
  • Pegamento para madera.
Herramientas:
  • Clavadora/engrapadora.
  • Sierra caladora o serrucho.
  • Lápiz.
  • Regla.
  • Tijera.

Empecé por medir sobre la pieza de MDF (foto de arriba) el tamaño de fieltro a cortar y lo recorté dejando bordes para envolver los cuatro lados. La idea era engrapar uno de los lados angostos y parte de los dos largos formando así un bolsillo para rellenar con la espuma picada, y luego cerrarlo con grapas terminando la cama.
De los dos colores que tenía elegí el gris porque el piso es verde y era el que hacía mejor juego. Cuidado porque el fieltro tiene un lado liso pero muy áspero y otro más suave, el que va para adentro es el liso y áspero quedando el suave como superficie de la cama.


Abajo se ve la espuma picada que compré en una colchonería y en la foto siguiente, el bolsillo que estaba rellenando con el picadillo. Con una varita de madera lo iba empujando hacia abajo y amontonando para sacar el aire entre medio y que entrara más cantidad del picadillo.



Finalmente llegué al tope y cerré el bolsillo de fieltro y MDF. Para plegar las esquinas más fácilmente recorté ángulos de 45°, así evité trabajar con dobleses ya que el fieltro es duro y difícil de plegar. Puse las grapas con 6 a 7 cm de distancia entre ellas, no fui muy prolijo pero estaban avisados desde el título.


Una vez engrapados todos los lados coloqué las patas. No son más que cuatro tacos de 2 cm de espesor que recorté de una tabla de 2x4″ con la sierra caladora. Su único propósito es que la cama no esté contra el suelo para evitar el frío del mismo. Para sujetarlas les puse pegamento para madera y tres clavos de 30 mm con la clavadora, y listo.


Para que no rayen el piso se debe lijar los bordes de las patas con lija gruesa o pegarles trocitos del fieltro (patines). En la foto inferior se ve a las usuarias estrenando su cama nueva, ¡se quedaron ahí sin moverse al menos dos horas!


Y eso es todo por hoy, será hasta la próxima publicación queridos lectores.



Licencia de Creative Commons